Cambios y diversidad en el rol femenino

Hasta este momento hemos expuesto como las transformaciones en el mercado de trabajo han dado lugar a un reposicionamiento de roles dentro y fuera de la familia, adquiriendo matices distintos según la clase social y el momento histórico. En el caso de la mujer, en general los estudios de género, en su gran mayoría hacen referencia a la lucha de poder que se establece entre ambos sexos, cuando se trata de llegar a la cumbre de la organización es hablar de las que llegan . Las mujeres de la transición, en la sociedad española,   si bien han gozado de una madre cuidadora, no han tenido la identificación profesional con su progenitora para acceder más fácilmente al mercado de trabajo. O han construido su propio modelo o han tenido que apelar al modelo masculino para hacerse escuchar. En su propio proceso de crecimiento la clave no radica en “liberarse de la madre” sino   de diferenciarse.

Tanto para la madre como para la hija, el proceso de diferenciación, o sea de crecimiento y autonomía no resulta   sencillo. Muy a menudo, la crisis de la adolescencia suele coincidir con la crisis de la mediana edad de la madre o sea se produce un “entrecruzamiento de ambas” Estos procesos pueden producir en tanto se produzca el reposicionamiento de los papeles. Si se trata de una relación saludable, en donde ambas se sienten relativamente seguras de sí mismas y del vínculo de afecto que las une, este proceso, aunque intenso, se desarrolla de un modo progresivo. Por el contrario, si la madre se ha limitado,  a la maternidad, sin tener otros alicientes en su vida y si además su cuota de autoestima es baja, entonces este proceso se produce con dificultad o puede no producirse nunca tal.

Tabla 4. Roles y vínculos madre e hija

Madre saludable Madre con problemas
•    Vínculo de protección y seguridad.

•    Ayuda a la hija a crecer a que vuele sola.

•    No proyecta problemas sobre la hija. La ve tal cual es.

•    No establece un vínculo de rivalidad por la edad.

•    Relación entre dos mujeres adultas.

•    Atrapadas en una relación de tensión permanente.

•    Genera frustración y furia en la hija.

•    Patrones de conducta infantil producto de privaciones pasadas de la madre.

•    Madre e hija no pueden distanciarse ni diferenciarse

•    Madre ser humano con problemas. Relación difícil.

Fuente: elaboración propia.

Por otra parte, cuando los deseos de autonomía, por parte de las hijas se encuentran insatisfechos estas pueden buscar respuestas en las figuras masculinas. La figura patriarcal puede  configurar un “ muro de cristal “entre madres e hijas, sobre todo con la llegada a la adolescencia. Todas estas transformaciones exigen,  un intenso trabajo psíquico l para poder  funcionar de un modo eficaz y satisfactorio, en el mundo del trabajo y en la familia. Margot Wadell en su libro Inside Lives (1998) establece una diferenciación interesante que alude a que edad cronológica y edad emocional no necesariamente coinciden. Si una persona transita por situaciones de dificultad, carencia o crisis, y estos procesos mentales y emocionales no se han digerido las personas pueden quedarse estancadas en etapas previas de su vida sin ser conscientes de esta situación. Resulta difícil establecer un vínculo igualitario si los miembros de la pareja no han alcanzado un grado de madurez emocional similar, porque de lo contrario en lugar de avanzar, uno al lado del otro en el camino de la vida, uno avanza o “se estanca “a la sombra del otro. Imágenes como la de Penelope Cruz  en traje chaqueta y un encabezado “El masculino es sexy”, no ayudan a que la mujer se diferencie, y tome su identidad de rol , desde su femineidad y la singularidad que ella representa. Son mensajes subliminales que inhiben de manera sutil a que ser auténtica. Pese a ello muchas mujeres conscientes de ello crean su marca y despliegan su identidad en su totalidad.

 

Author: Alicia

Nominada Mujer Top Cien, en la categoría Académicas e Investigadoras, por tercera vez en el año 2018.